Cuando era niño veía robots en mis sueños.
Quería, como todos, ser alguien especial y por lo mismo creía que era el hijo de un extraterrestre, algo así como Jesús o Quetzalcoatl.
Todas las noches, a primeras horas del día 01 de Enero, veía al cielo esperando a que me cayera un rayo que cambiaría mi vida.
Hasta ahorita he sido el mismo, nada fuera de lo normal. Lo terrestre me ha hecho cambiar o mejorar. Yo lo he hecho a marchas forzadas.
He caminado por senderos duros pero hasta ahorita aún sigo teniendo sonrisas